Para Platón, la felicidad sólo es posible en el mundo inteligible
Sin embargo, una encuesta reciente en Argentina sobre este tema, dio un resultado inesperado: más del 70% de las personas que fueron interrogadas contestó que era feliz.
Esta definición corresponde a una filosofía materialista propia de países de alto nivel de consumo, con una cosmovisión que identifica al Ser con el tener.
Para Platón, la felicidad es posible cuando el hombre puede contemplar las esencias de las cosas que para este filósofo son las ideas de Dios. Se refiere a ver con el intelecto, más allá de la ilusión que nos ofrecen nuestros sentidos.
Para que el hombre pueda alcanzar la felicidad es necesario que se identifique con Dios practicando la virtud.
Nunca un ser humano podrá ser como Dios pero la tarea del hombre para ser feliz es parecerse a Él lo más que pueda por medio de la sabiduría; ya que los dioses se ocupan de cuidar a todos los que desean ser justos.
Platón consideraba que ofrecerle sacrificios a Dios y elevarle súplicas, para el hombre justo es la mejor forma de lograr una vida feliz, pero para los malvados estas ofrendas y pedidos no tienen eficacia.
El culto religioso y la virtud son por lo tanto en Platón los medios para ser dichoso en esta vida porque sólo los virtuosos pueden ser verdaderamente buenos y felices.
Para Platón la virtud es el conocimiento de lo que es realmente bueno para el hombre y la idea de lo que esa bueno no es relativa sino que es un valor absoluto, porque si no fuera así no podría ser objeto de conocimiento.
Oriente al respecto no difiere de occidente con su doctrina que propone la compasión como la principal virtud y el desapego o el fin de los deseos para lograr la felicidad.
Del mismo modo, la filosofía platónica describe al mundo sensible como ilusorio porque la verdadera realidad en primer lugar es la idea del bien.
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