lunes, 20 de enero de 2014

COMO SER FELIZ EN EL DIA A DIA 

Desarrolla tu paz interior y haz lo que tengas que hacer desde tu alegría imperturbable.

A continuación, te vamos a ofrecer algunas sugerencias para proteger tu alegría en tu vida cotidiana y, en especial, en algunas de las situaciones en las que más nos cuesta o incluso aquéllas que suelen sacarnos de nuestras casillas.
Pero recuerda que, antes que nada, es importante haber manifestado la decisión de querer ser feliz, mantener una actitud que lo haga posible y aceptar disfrutar del camino, aun en los tramos de travesía más intrincados que puedas encontrar.

Como ilustración e inspiración, pueden servirte las palabras de Lochani, una monja budista de Barcelona:
"Cada vez que algo empieza a alterarme (una crítica, una decepción, las cosas no son como deseo, etc.) pienso: ¿Qué me importa más, esto o mi paz mental? Y mi malestar se reduce automáticamente. Porque cualquier cosa que no me guste (lo que piensen de mí, el inconveniente de perder un trabajo y tener que buscar otro, etc.) no es tan importante como mi paz mental, mi alegría interior".
  1. Para afrontar el día por la mañana.

    - Cuando te levantas.

    ¿Te cuesta dejar la cama por las mañanas? Haz tuyas las palabras de aquel monje que decía: "Cada vez que me despierto, recuerdo que tengo por delante 24 horas para ser feliz y hacer felices a los demás". O las de Serrat: "Hoy puedes ser un gran día" y "No dejes que se acaben para desear las cosas más que nunca". Haz un repaso rápido por las personas y situaciones agradables que te esperan a lo largo del día, los proyectos en curso, el significado profundo de tu día de trabajo o estudios; incluso las dificultades que te esperan forman parte del guión, tu vida en movimiento. Cada molestia te hace más fuerte y te da más poder.

    - Durante el desayuno.

    Convierte tu desayuno (en casa o en la cafetería) en un ritual precioso que te llena de energía. Disfrútalo como una ofrenda que te haces a ti misma antes de abrir la ventana al mundo: en la lectura del periódico o las noticias en la televisión, el clima en la calle o las personas con las que te cruzas cada día. Aprecia tu desayuno como la energía que te da la fuerza y suaviza tu mirada sobre los acontecimientos del día.

     
  2. En el trabajo.

    Cuando tu compañero (o, peor, tu jefe) es muy competitivo y crees que sabotea tu trabajo.

    Dan ganas de machacarlo, ¿verdad? Y así el machaque se hace mutuo y el mal rollo no se acabaría nunca.
    Prueba a mirarle con otros ojos, fuera de tus condicionamientos, y ver cómo es de verdad, fuera de sus condicionamientos.
    Piensa si compartís aficiones y si hay lugares comunes donde os podríais encontrar: en el gimnasio, en el mercado, en el cine, comprando libros. Piensa en su familia, las personas a las que cuida, sus frustraciones personales. Y piensa si tienes algo para aportarle. Y ofréceselo.
    Sal por un momento de las circunstancias que os mantienen enfrentados y relaciónate con la persona y sus necesidades. Si tú cambias, algo cambiará en la relación. Te sentirás aliviada al mejorar la situación; agradecida a la otra persona por ser un poco menos tu enemiga, y orgullosa de tu capacidad para transformar las cosas y del poder de tu amor.
    Te sentirás feliz.

     
  3. Con la familia.

    Con los tics que te molestan (o te "traumatizaron" en la infancia) de tu madre, padre, hermano, etc.

    Cada vez que te moleste una frase un gesto, una actitud, amplía el foco y descubre qué es lo que quiere decir por detrás de lo literal. Quizás son simplemente pautas aprendidas, vicios de relación que se repiten por inercia. Pero, detrás de esas pequeñas inercias, ¿hay amor? ¿Crees que puedes contar con esa persona? Si es así, agradécelo mucho, dentro y fuera de ti. Exteriorízalo Dale un beso, un abrazo, una sonrisa o una frase en la que muestres interés por la otra persona. Alguien tiene que empezar a romper la pauta de acción-reacción en los malos rollos familiares.
    Pronto recibirás el agradecimiento de la otra persona por no haber hecho más grande la bola de mal rollo que te lanzó. Y, así, la relación se irá saneando y tú cada vez te sentirás más confortable y feliz en familia.

     
  4. Cuando te relacionas con los demás.

    Con los funcionarios que le ponen pegas a cualquier cosa que tengas que realizar.

    Hay personas que parecen disfrutar poniendo impedimentos a cualquier cosa que tengas que hacer, como si tuvieran un radar especial para prever las dificultades o, en su caso, inventarlas. Y lo fácil es reaccionar con mal humor, lo cual no suele obtener muy buenos resultados ni mucho menos potenciar tu felicidad. Plica paciencia, mantén tu tono de voz suave y, si es posible, sonríe con sinceridad: céntrate en las posibles soluciones (aunque ella se esté centrando en los problemas) y dirígete a ella como si fuera tu colaboradora, para conseguir alguna de ellas. Haz de espejo de su sensibilidad y su buen corazón, que seguro que los tiene (aunque sus condiciones quizás no son las mejores para manifestarlas) y confía en que vais a resolver el problema de la mejor manera posible. Si su responsabilidad es limitada, busca otras personas con más capacidad de decisión. Y confía en que, cualquiera que sea el resultado, te va a llevar a buen puerto.

    Aquí tienes unas cuantas claves para comunicarte de una manera eficaz en general, en tus relaciones.


    Cuadro

    7 claves para comunicarte.

    1. Sonríe.

    Reír es una medicina, física y mental. Refuerza los sistemas inmunológico, muscular y cardiovascular, además de liberar endorfinas, la hormona de la felicidad. Además, la  sonrisa se contagia y, cuando es sincera, es la fórmula mágica para apaciguar cualquier mal rollo en otras personas, y en ti misma. Especialmente cuando creas que te van mal las cosas y sufres, sonríe cuando te relaciones con otras personas: ellas no tienen la culpa. Cuídalas, porque probablemente ellas también guarda su propio dolor. Y sonreír apacigua todos los dolores.

    (Frase: "Sé amable con toda persona con quien te cruces porque también está librando una gran batalla"


    2. Di siempre la verdad.

    Si no dices la verdad, acabarás perdiendo la confianza de las demás personas, y tú misma te perderás, sin saber qué es cierto o no lo es, en tus interpretaciones de las cosas. Decir la verdad es un gesto de valentía, de aceptación, contra la cobardía, la negación y la huida que significa la mentira. Pero decir la verdad no significa exponer/imponer tu criterio aun cuando no te lo pidan; eso son meras opiniones.

    3. Escucha con atención.

    Escuchar significa parar la propia cháchara mental y abrirte a la experiencia y los sentimientos de la otra persona. Escuchar es un acto de amor que hace que la otra persona se sienta amada. Practica la escucha atenta porque en cada práctica aprendes a amar más y mejor.

    4. Ponte en sus zapatos.

    Y cuando escuches, ponte en su piel, no en lo que tú sentirías si estuvieras en su lugar. Mediante la empatía, descubres la realidad de la otra persona y la aceptas.

    5. Agradece.

    ¿Erres una persona rica o pobre? Por mucho que poseas, cuando no valoras lo que tienes, es como si no tuvieses nada. Puedes tener una multimillonaria cuenta en el banco, salud, un montón de amistades y todas las oportunidades de disfrute, pero te sentirás pobre si centras tu atención exclusivamente en lo que no tienes, en tu adicción al deseo, a tus próximas conquistas pendientes. Pero, por poco que tengas, puedes sentirte la persona más afortunada del mundo si sabes apreciarlo cada día.

    6. Expresa tus sentimientos.

    En la comunicación de verdad está muy bien transmitir detalles y hechos, pero lo que hará que una conversación sea profunda y recordada es el que se intercambien sentimientos y emociones. Aprende a decir "ayúdame", "perdóname" y "te quiero", que son las tres palabras más difíciles de expresar para las personas adultas.
    Hazle saber a la otra persona qué cosas en ella te hacen sentir bien o crecer. En cuanto a lo que te hace sentir mal, comunícaselo también, en el momento oportuno (cuando se sienta receptiva y no acusada y a la defensiva) e investigad juntas qué es lo que hay dentro de ti que te hace reaccionar emocionalmente de esa manera. Si tú haces un esfuerzo por cambiar, la otra persona lo hará también.

    7. Aprende a comprender.

    Juzgar, criticar, es una pérdida de tiempo y crea hábitos. Cuando criticas pones el foco en algo que no te gusta, ignorando el cuadro completo. Si en lugar de fijarte en los defectos de las personas o situaciones pones el foco en sus virtudes y beneficios, te llevará a relacionarte mejor con esa persona o situación. Pon tu atención en lo que te hace aprender y crecer; con esta actitud, verás que no excluyes nada: lo que aprecias de la otra persona, te inspira para mejorar; lo que crees que no funciona, te enseña los errores que no debes cometer.
    En cuanto a la otra persona, comprende sus limitaciones y, simplemente, acompáñala (en tus posibilidades), como harías con una persona enferma.

     
  5. Para realizar tus sueños.

    Asegúrate de que tu sueño sea estimulante y no inmovilizador.

    ¿Tienes algún sueño? Deberías, porque los sueños y proyectos de futuro le aportan energía y entusiasmo a tu vida. Pero cuidado, porque los sueños pueden ser tanto un estímulo como una trampa para el estancamiento. ¿Cómo saberlo?
    Pregúntate si estás haciendo algo para realizar tu sueño, es decir, si tu objetivo está ya en proceso, o bien si lo utilizas meramente como una forma de resignación (eso es lo que me gustaría hacer, si pudiera) para justificar por qué no encuentras satisfacción en tu vida.
    Un ejemplo del primer caso es cuando una niña sueña con que de mayor será actriz o periodista o médica o astronauta, y la vida que hace está llena de gestos e intenciones en esa dirección: aprende sobre el tema, empieza a practicar (hacer su sueño realidad) a la menor oportunidad, etc.
    Un ejemplo del sueño-trampa es cuando una persona que vive y trabaja en la ciudad asegura que su ideal sería vivir en la montaña rodeada de caballos, pero no hace el menor gesto en esa dirección (ni en relación a la montaña ni a los caballos); o cuando asegura que su ideal de vida feliz sería vivir viajando, sin embargo, su día a día (incluso en vacaciones) es marcadamente sedentario.
    Presta atención, porque el sueño-trampa te permite acomodarte en la insatisfacción y te da permiso para la queja y los fracasos reiterados (no aprender nada de la experiencia), porque acaba siendo utilizado como respuesta a todos los males.

    Éstas son las cinco claves para relacionarte con los sueños que aportan felicidad a tu vida:

    1. Tenerlo. Obvio, ¿no? El sueño te impulsa en una dirección, te motiva, le da significado a lo que haces. Y es una gran causa de alegría. Pon  un sueño (o más) en tu vida.

    2. Explicarlo. Cada vez que lo cuentas, alcanzas a desarrollar más detalles, el sueño crece y toma más cuerpo, se hace más real.

    3. Escribirlo. Esto te permitirá leerlo más tarde y no olvidarlo. Escribe los detalles, el proceso, cómo afrontarás los posibles imprevistos.

    4. Visualizarlo. Tu mente es energía y tiene el poder de crear cosas. Cada vez que piensas en tu sueño, lo visualizas, le das forma y los sientes, lo haces más real. Si t emocionas con él, para ti ya es real. En la medida de lo posible, actúa como si ya lo hubieras conseguido.

    5. Trabajar en él. Ponle mucha voluntad y manos a la obra. Infórmate, fórmate, empieza a practicar cada vez que la ocasión te lo permita. Persevera cada vez que te enfrentes a una dificultad. Ponle paciencia y humildad, pero en acción. Siéntete ya quien quieres llegar a ser y actúa como actuarías una vez realizado tu sueño. Porque ya estás en él





Creado por Farjan porter, Oscar Avila, Alhen, WikiHow Foto
Las actividades, oportunidades y actitudes del día a día pueden ser armas poderosas para ser feliz. Un pensamiento positivo puede abatir eficazmente cualquier momento de malestar, tristeza o mal humor. Recuerda que la felicidad es una elección propia y no un estado que debe ser alcanzado o una situación que te suceda. Lo importante es darse cuenta de este concepto y tratar de aplicarlo tantas veces al día como sea posible. En este artículo encontrarás pasos que te mostrarán cómo cambiar o reforzar hábitos, aprendiendo a ser feliz viviendo cada día mejor.

Pasos

  1. 1
    Vive el presente. En el instante en que te das cuenta de que el presente es el único que puede darte felicidad, es cuando realmente comienzas a ser feliz. Debes vivir cada instante a pleno, dejando atrás el pasado y permitiendo al futuro que se transforme en presente a su propio ritmo.
    • No debes anclarte al pasado, ya que no está más en tu vida. No puede darte felicidad algo que ya no está.
    • No debes vivir proyectado permanentemente hacia el futuro, ya que vive solamente en tu mente. Puede que ese futuro sea totalmente diferente al que habita en tu mente. No te mereces vivir preocupado por algo que no tienes la certeza que vendrá.
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  2. 2
    Toma conciencia de que la felicidad no viene aparejada de logros externos.Muchas veces estamos buscando cosas externas para ser felices. Puede que alguna vez hayas pensado: “Cuando tenga una casa seré feliz”, “Cuando me compre aquel auto seré feliz”, “Cuando me den ese trabajo seré feliz”. La felicidad depende de ti mismo, está en ti. No debes dejar tu felicidad en mano de situaciones o de acontecimientos, la felicidad está en la base de todo lo que hagas, es tu estado natural.
    • Saca de tu mente el concepto de que la felicidad es una consecuencia de las cosas, en realidad la felicidad es una prioridad y después vienen las cosas, tú debes ser feliz hagas lo que hagas.
    • Debes darte cuenta que cualquier persona tiene el derecho a ser feliz. No busques la felicidad fuera, no la relaciones a ciertas situaciones futuras o resultados deseados.
  3. 3
    Encuentra el lado positivo a todo lo que hagas. Hay deberes u obligaciones que, aunque a todos a veces no nos gustan, debemos hacerlos, ya que son necesarios para nuestra vida. Por eso no debemos tener sentimientos negativos hacia ellos. Ya sea el estudio o el trabajo, estemos donde estemos, éstos nos hacen crecer como personas.
  4. 4
    Practica meditación diaria. Aunque inviertas unos momentos breves en meditar por las mañanas, descubrirás que es una actividad muy beneficiosa para aflorar la felicidad en ti.
    • Siéntate en un lugar tranquilo, relájate, respira profundo y toma conciencia de tu cuerpo, de tus sensaciones y al movimiento que realizas al respirar.
    • Evoca una imagen que te provoque amor o felicidad, enfocándote en la emoción que te produce y soltando esa imagen para poder realmente vivir unos momentos esa felicidad o alegría.
    • Dedica los últimos minutos a analizar tus pensamientos y tu mente, como si fueras un espectador que está mirando una película. Cuando tomas conciencia los pensamientos se calman o se apaciguan.
  5. 5
    Haz permanentes afirmaciones de la felicidad. Antes de dormirte por las noches, dirígete a lo más profundo de tu ser y recuérdate que eres conciencia, felicidad y energía y, que quieres vivir tu día a día desde allí.
  6. 6
    Ten una actitud positiva. Trata de estar conciente al 100% de cada cosa que realices en el día, toma conciencia y moviliza la felicidad y la energía a tu actividad diaria. Ya sea en el trabajo, haciendo ejercicios, comprando o con la familia, sé conciente de cada momento y disfruta al 100%.
  7. 7
    Conéctate con las personas que quieres y aprecias. Las relaciones que son positivas siempre contribuyen a tu propia felicidad, ya que te proveen amor, apoyo, significado y te ayudan a mejorar tu autoestima. Relaciónate y no tengas temor de profundizar vínculos positivos que te hacen tanto bien.
    • Aléjate de malas influencias y de gente negativa. Aunque sus intenciones no sean malas, siempre tienden a bajarte la autoestima y a mostrarte un mundo oscuro sin felicidad, lo que es todo lo contrario a lo que pretendes conseguir.
    • Procura hacerte acompañar por gente sana. Es muy importante tener compañía sana, gente con la que te sientas bien, con la cual no tengas que fingir sino mostrarte como eres.
  8. 8
    Mantente abierto a nuevas ideas, al aprendizaje continuo. El ir aprendiendo nuevas cosas contribuye a tu bienestar, ya que satisface tu curiosidad y te expone a nuevas ideas. Te sentirás pleno con esa sensación de lograr algo, de desarrollar alguna habilidad que no sabías que tenías, de practicar algún deporte o de relacionarte con cosas nuevas que te apasionan.
  9. 9
    Cuida de tu cuerpo. El contar con un bienestar físico y el ser activo te hace más feliz. Esto tiene un impacto directo en tu estado de ánimo, lo que te ayuda a mantener alejados sentimientos negativos como el estrés, la ansiedad o la depresión. Con solo mantenerte activo, caminando o bailando, lograrás efectos altamente reconfortantes.
    • No es necesario que realices ejercicios extenuantes, basta con que te pongas en movimiento y entres en contacto con la naturaleza.
    • Mantén una alimentación sana que contribuya al cuidado de tu salud. No te prives de lo que te gusta pero incluye hábitos saludables a tu dieta diaria.
  10. 10
    Establece metas. No hace falta que te mantengas pensando en el futuro, pero si ayuda que te plantees metas, así te sentirás más seguro acerca de lo que puede llegar a venir, te motivarás y sentirás la tentación de enfrentar desafíos. Las metas le darán dirección a tus acciones y una gran satisfacción al momento de alcanzarlas. Todo esto forma parte de la felicidad.
  11. 11
    Invita a las emociones positivas a ser parte de tu vida. Las emociones positivas ayudan a cambiar tus estados emocionales o a mantenerlos firmes a través del tiempo. Cada vez que te sientas embargado por sentimientos negativos debes sustituirlos por emociones positivas que transformarán tu realidad inmediatamente.
    • Es sencillo descubrir qué clase de pensamientos tienes, simplemente fíjate en cómo te estás sintiendo. Si estás de mal humor o depresivo, enfócate en tus pensamientos y sustitúyelos inmediatamente por emociones positivas. Verás cómo tu estado de ánimo cambiará también.
    • Puedes emplear imágenes de personas que te hacen feliz, acontecimientos importantes, lugares que te causen placer, cualquier emoción positiva puede ayudarte en tu camino hacia la felicidad.
  12. 12
    Realiza cosas o actividades que te gusten. Las responsabilidades y obligaciones forman parte de la vida, pero también la diversión, el goce y el disfrute. Hacer las cosas que más te gustan te llenará de felicidad y de fuerzas renovadas. No dejes de lado tu propia satisfacción, si tienes tiempo para cumplir con obligaciones también debes tener tiempo para ser feliz.
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    Aprende a valorarte y sentirte cómodo con quien eres. El conocimiento de tu propio ser te llevará a aceptar tus defectos así como tus virtudes, tus fortalezas y tus flaquezas, tus limitaciones y tus capacidades. Es importante que te aceptes, nunca llegarás a ser perfecto porque nadie lo es, simplemente debes tener la capacidad de cambiar aquello de ti que no te hace feliz, desde el amor, la comprensión y la aceptación. Debes estar orgulloso de tus cualidades positivas, ser amable y cálido contigo mismo y aprender a respetarte. Así será sencillo sentirte feliz y satisfecho.
  14. 14
    Sé el dueño de tu vida. Aunque la adversidad golpee tu puerta o estés atravesando un momento dificultoso en tu vida, recuerda que tú tienes el control y eres el único capaz de modificar tu actitud y la interpretación que puedas tener de las cosas. Acude a los elementos positivos que posees para poder salir adelante y seguir descubriendo cuán feliz puedes llegar a ser en cada momento de tu vida






Consejos para ser cada día más feliz

Por Ana Cristina González | 12 de agosto de 2013
San Antonio.- acgonzalez@laprensasa.com Hace unos días mi papá me envió un correo dándome algunos consejos para ser cada día más feliz. Justo antes de comenzar a leerlo me pregunté a mi misma: ¿Acaso pensará que no soy feliz? ¡Yo soy una mujer muy feliz! Sin embargo como todos, tengo mis días buenos y mis días malos.
Yo siempre he pensado que la felicidad al igual que la madurez,  no es un destino único al que se tiene que llegar. De lo contrario, considero que el camino lleno de buenos momentos y alegrías es lo que crean esa palabra tan difícil de describir, la felicidad.
De igual manera, la madurez  se adquiere de las experiencias que una persona vive conforme pasa el tiempo y de otros factores relevantes; sin embargo, no considero que exista una medida que nos diga que una persona ha llegado a su máximo punto de madurez.
Por lo mismo, los consejos de mi papá fueron buenos, ya que muchos de ellos no los he aplicado hasta el momento y creo que harían de mí una persona mucho más feliz de lo que ahora soy.
Gastar dinero en otras personas. Un estudio publicado en la revista Psychological Bulletin garantiza que gastar dinero en otros en lugar de en uno mismo hace sentir a las personas más felices.
Anota las cosas buenas de tu día. Las personas que escriben cada noche tres cosas buenas que les pasan durante el día, se sienten mucho más felices que las que no lo hacen.
Prueba algo nuevo. Los que buscan nuevas experiencias, emociones y cambiar su rutina por algo más interesante demuestran felicidad. He escuchado que probar cosas nuevas estimula las ondas cerebrales.
Anticipa momentos de satisfacción futuros. La ilusión de que la felicidad se está acercando también es un importante motivo de felicidad. A veces preparar un viaje puede hacernos sentir mejor que el hecho del viaje en sí.
Pinta tu vida de azul. Según investigaciones de la Universidad de Sussex, en Reino Unido, exponerse al color azul da “confianza en uno mismo, disminuye el estrés y aumenta la felicidad”. El estudio ha demostrado que cuando una persona ve algo azul sus ondas cerebrales reflejan un mayor nivel de felicidad.
Ponte metas. Aquellos que establecen objetivos a sí mismos, ya sean a corto o a largo plazo, son mucho más felices que aquellos que no lo hacen.
Deja de defender tu punto de vista ante los demás. Dice el profesor Deepak Chopra que en ocasiones es bueno ser neutral para ahorrar un poco de energía psicológica y así sentirte más feliz.
Ve a la iglesia. Si visitas la iglesia te mantendrás en forma, evitarás el estrés en exceso de tu trabajo y además es posible que ayude a tener una estabilidad emocional con tu pareja.
Duerme al menos 6.25 horas. Siempre es importante y necesario dormir bien para despertar con energía y buen humor al día siguiente.
El trayecto a tu trabajo. Según he leído, la duración del viaje a tu trabajo afecta la salud y el estado físico. Considero que como muchos no tenemos la oportunidad de trabajar cerca de nuestros hogares, lo mejor es llevar buena música, un libro o algún entretenimiento para mantenernos despiertos y bien contentos.
Asegúrate de tener buenos amigos. Dicen que los amigos se cuentan con los dedos de las manos. Algunos tienen 10, otros 5 y otros menos. Procura tener amigos con los que puedas contar en cualquier situación.
Si no eres feliz, imagina que lo eres. Finge o pretende ser feliz, y tarde o temprano sentirás esa felicidad en tu interior, aun cuando tu verdadero sentimiento en ese momento sea la tristeza.
Busca a tu otra mitad. Busca a tu media naranja porque eso impactará altamente en tu felicidad.


Claves para ser feliz en tu día a día

La felicidad no se crea ni se busca, se descubre. Así que un experto en coaching de felicidad te da las claves para hacer de este estado, un hábito.


La posibilidad de ser feliz forma parte del paquete con el que todo ser humano es dotado desde que nace. Por lo tanto, la felicidad es una experiencia que se origina en el interior de la persona y no en el exterior. Pero, ¿qué pasa a lo largo de la vida? Las circunstancias externas a la persona afectan tanto positiva como negativamente y la interpretación de éstas, en el contexto de la felicidad, va a depender, fundamentalmente, de sus decisiones. Es decir, la felicidad es una decisión que se convierte en una experiencia muy personal y depende únicamente de quien la vive.
Entonces, ¿cómo ser feliz en el día a día? Para empezar debes saber que es falso que la felicidad tenga que buscarse o crearse. Al ser un estado que reside en el interior de cada persona, ésta se descubre a través de un trabajo de de “excavación” y no tanto de “construcción”. Y justamente por esta razón tan importante, es que no puedes depositar en otros tu propia felicidad, ni en pareja, ni en los hijos, ni en el jefe, ni en tus empleados, etc.
Pero cuidado, el placer no es lo mismo que la felicidad y es un error en el que comúnmente caemos los seres humanos. El placer tiene un origen externo es temporal. La felicidad, en cambio, tiene un origen interno y es permanente. Por eso la felicidad debe ser considerada como un medio y no como un fin. Por eso es que sea tan recurrente decir que ni el éxito ni el dinero dan felicidad. Es al revés, es la felicidad la que te trae éxitos y dinero.
Está más que demostrado que el dinero no puede comprar la felicidad. Las personas somos insaciables por naturaleza, por lo que siempre queremos más. Por ejemplo: Si una persona se plantea el ser feliz cuando tenga un millón de pesos, cuando alcance el millón se dará cuenta que necesita 10 millones para ser feliz. Cuando los tenga,  querrá tener 100 millones, y así sucesivamente. Una vez satisfechas las necesidades de la persona, la curva de entre el dinero y la felicidad  tiende a estabilizarse, es decir, a más dinero no le corresponde más felicidad.
La buena noticia es que la felicidad es una experiencia cuya detonación se puede aprender y enseñar, tal y como un idioma extranjero. Y lo que es mejor, una vez que se practica se vuelve hábito.

¿Por dónde comenzar a descubrir tu propia felicidad?

Define tu autenticidad: Es muy importante identificar con claridad quién eres (cuáles son tus creencias y valores), cuál es tu sello y cuál es tu pasión, y que se comunique a los demás. Una vez que sabes esto, se debe alineartodo lo que pienses y hagas con ese sello, tu propio sello. Así es como se construye la autenticidad. Cuando se sabe quién eres es más fácil elegir a dónde ir. Una persona con objetivos da propósito a su vida y en ese propósito descubre la felicidad.

Haz portable tu felicidad: La felicidad no llega, a la felicidad se le lleva. Debes reconocer que la felicidad es un don, un regalo de la vida. Cuando así lo reconocemos, tendremos la capacidad de aceptarlo para aplicar la siguiente fórmula. Una vez que lo ACEPTO, podré APRECIARLO. Cuando lo aprecio, entonces podré AGRADECERLO. 

Agradece lo que tienes: En la Psicología Positiva comúnmente llamada la Ciencia de la Felicidad, la gratitud es un  requisito indispensable y fundamental para disfrutar la felicidad. Todas las personas felices son personas agradecidas. Hay que ser feliz con lo que se tiene mientras se persigue lo que se quiere, porque si con todo lo que se tiene no se es feliz, con todo lo que te falta, tampoco.

Sé generoso: El siguiente paso es la generosidad. La persona está biológica y espiritualmente diseñada para dar y darse a los demás. Cualquier acto de generosidad es una chispa que enciende la felicidad. Los actos de generosidad se contagian y tienden a beneficiar más a quien los da que a quien los recibe.
Genera y rodéate de ambientes positivos: Enfocarse también en lo que sí funciona es una manera de hacerlo. No se trata de no atender los problemas, sino de balancear lo negativo con lo positivo que existe en todos nosotros. El efecto que provoca el comenzar una conversación con lo que sí funciona es un potente detonador de ambientes positivos.
Mantén una buena actitud: Tener una buena actitud es un gran paso hacia la felicidad pues es un reflejo de nuestra interpretación de la vida. La actitud es ante todo una decisión. Probablemente no podamos controlar circunstancias externas a nosotros pero siempre podremos controlar cómo reaccionar frente a ellas. El optimismo es un extraordinario alimento para la buena actitud. Las personas optimistas tienden a ver algo positivo en todo. De todo sacan algo que les beneficia. Se quejan menos y disfrutan más. Las personas optimistas y de buena actitud viven más el tiempo presente. No se angustian por el pasado, ni se distraen demasiado con el futuro.

Consejos prácticos y sencillos para ser feliz en tu día a día

• Cada mañana al levantarte da gracias de que estás vivo. Reconócete como valioso e importante. Afírmate a ti mismo que tu decisión es disfrutar de tu felicidad ese día, visualizando éxito en todos tus deberes. Proponte que será un gran día. Ese objetivo positivo creará las bases para que se cumpla.
No busques el reconocimiento de los demás. Tú eres tu propia motivación. Haz las cosas que te generan bienestar y paz en tu conciencia y no para que te lo reconozcan. Pronto verás que los demás te siguen. 
• Cuando la familia esté reunida exprésales que los valores de la gratitud y la generosidad forman parte del sello familiar. A la hora de la comida o la cena, haz que cada miembro de la familia identifique una o dos cosas positivas de su día. Todos descubrirán que siempre hay un oasis en el desierto. Lograrás de las cosas buenas un hábito. Es una dinámica sencilla y con muchos alcances. 
Cuando corrijas a tus cercanos (como hijos o colaboradores) primero diles algo que sí funcione en ellos. Esto les dará confianza y podrán asimilar mejor un regaño o consecuencia de un error, aprendiendo de ello.
• Tu liderazgo es influyente. Úsalo en beneficio de la gente. Ayuda a los demás a encontrar su grandeza. Da confianza y fomenta en la gente que gracias a sus capacidades ellos pueden resolver los problemas. Acepta los fracasos y crea escenarios para aprender de ellos. Es la forma de avanzar. Deja que la gente que depende de ti se auto-motive. 
No esperes a ser rico para ser generoso. La generosidad trae riqueza. Practica diariamente actos de generosidad sin causa que los motive. No esperes nada a cambio. Verás que el más beneficiado serás tú.
• No esperes los mejores momentos para agradecer. Sé agradecido con todos y en todo siempre.
Decide tener buena actitud. Con ello crearás ambientes de cordialidad y cooperación. Pronto tendrás muchos seguidores. 
• Disfrutar de tu trabajo es fundamental pues en él pasas casi la mitad de tu vida. Si sientes angustia los domingos por la tarde/noche, entonces debes buscar un cambio. Un empleo, aunque siempre tiene sus grados de presión, se goza. Si no lo gozas, entonces es momento de replantear tu estadía.
Permite el fracaso. Es una buena forma de aprender. Fracasar no te hace menos ni más, nadie es perfecto y aprender la lección te engrandece.
• El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Trata de dar buena cara a los problemas y circunstancias negativas de la vida. La paz está en tu interior y si tú no lo permites, nada ni nadie podrá tocarla.
No seas víctima. No esperes que tus padres, tus hijos, tu jefe o el gobierno resuelva tus asuntos. No lo harán. Tú eres el protagonista de tu vida y el destino que ésta tenga será una decisión 100% tuya.
El autor  (felicidadaplicada@gmail.com) es facilitador en Felicidad personal y empresarial, creador de “Felicidad en Acción” (un Proyecto de Felicidad Sustentable)  
¿Conoces otros consejos para ser feliz en tu día a día, cuáles son? ¿Qué haces para ser feliz?

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