Los americanos "adoran" trabajar, mientras quelos europeos son mucho más felices si pasan más tiempo dedicados al ocio. Es lo que se deduce de un estudio realizado por Adam Okulicz-Kozaryn, de la Universidad de Texas (EE UU), que publica la revista Journal of Happiness Studies. "En Europa son menos felices las personas que trabajan muchas horas, pero en Estados Unidos ocurre justo al contrario", subraya el investigador. De hecho la categoría "horas de trabajo" es importante a la hora de calcular la probabilidad de ser feliz en sujetos norteamericanos.
En su estudio, Okulicz-Kozaryn comprobó que el número de europeos que se describían como muy felices caía de un 28% a un 23% cuando el número de horas aumentaba de 17 horas semanales a 60. En el caso de los americanos, sin embargo, los datos muestran que el 43% de los encuestados se consideran felices independientemente de las horas dedicadas a trabajar.
Los resultados se pueden interpretar como una diferencia en las aspiraciones en ambos continentes. "Los europeos tienden a valorar por encima de todo cuánto disfrutan de la vida, mientras las aspiraciones de los norteamericanos están más orientadas a aumentar los ingreso y el estatus profesional", explica Okulicz-Kozaryn. En otras palabras, la felicidad que produce trabajar más horas puede ser un producto del llamado "sueño americano". El investigador cree que el siguiente paso será que hacer una comparativa país por país, en lugar de analizar globalmente el continente europeo, para entender realmente qué nos hace felices.
El mapamundi de la felicidad
Cuantificar la felicidad no es una tarea fácil, Utilizando en datos obtenidos en la Encuesta Mundial de Gallup entre 2005 y 2009 en 155 países del mundo, un equipo de investigadores elaboró el año pasado un ranking teniendo en cuenta el grado de satisfacción de las personas con sus vidas. También puntuaron experiencias diarias como si se sentían descansados, respetados, si vivían sin dolor y si se consideraban intelectualmente estimulados. Además valoraron indicadores de prosperidad.
El resultado, recogido ahora en este mapa por Targetmap.com, muestra que los más felices del mundo viven en Europa (verde) y son los habitantes de Dinamarca (82%), seguidos por finlandeses (75%), noruegos (69%) , suecos (68%) y holandeses (68%). Nueva Zelanda y Australia ocupan también posiciones altas en el ranking con un 63% y 62% de satisfacción, cifras idénticas a las de Costa Rica, Canadá o Israel. Entre los que se consideran más desdichados figuran los habitantes de multitud de países africanos (Togo 1% de felicidad, Burundi con un 2%, Sierra Leona con un 3%, etc.). En América, Haití ocupa también uno de los puestos más bajos de la escala de la felicidad (4%).
España se sitúa en el puesto 43 del ranking, con un modesto 36% de felicidad -por encima de Francia, 35%- y un 6% de sufrimiento.
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Diez grandes frases sobre qué es la felicidad (y cómo alcanzarla)
"La felicidad frecuentemente se cuela por una puerta que no sabias que estaba abierta". John Barrymore.
"La felicidad se alcanza cuando, lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía".Gandhi.
"La felicidad es íntima, no exterior; y por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos".Henry Van Dyke.
"La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante”. Antonio Gala.
"Cuanto más feliz soy, más compadezco a los reyes". Voltaire.
"Una mesa, una silla, un plato de fruta y un violín, ¿qué más necesita un hombre para ser feliz?" Albert Einstein.
"La felicidad es tener una gran familia, cariñosa, diligente, que se preocupe por uno y que esté unida; pero que viva en otra ciudad". George Burns.
"La felicidad es sencillamente buena salud y mala memoria". Albert Schweitzer.
"La felicidad no es algo que experimentas; es algo que recuerdas". Oscar Levant.
"La felicidad compensa en altura lo que le falta en longitud". Robert Frost.
Encuentran el gen de la felicidad de las mujeres
¿Hay diferencias de género en la felicidad? Científicos estadounidenses han demostrado que existe un gen que hace felices a las mujeres pero que, sin embargo, no funciona en el género masculino. Se trata del gen de la monoamina oxidasa A (MAOA), que regula una enzima que descompone neurotransmisores cerebrales como la serotonina y la dopamina, dos sustancias que provocan bienestar.
En sus experimentos, los investigadores hallaron quelas mujeres con una versión de baja expresión del gen MAOA eran mucho más felices que el resto de féminas. Concretamente, las que tenían una copia de esta versión puntuaron más alto en la escala de felicidad, y las que tenían dos copias puntuaron incluso más. En el sexo opuesto, sin embargo, aunque muchos hombres sometidos al análisis de ADN portaban la versión de expresión baja del gen MAOA, no eran ni más ni menos felices que el resto de sus compañeros, tal y como aclaran los autores en la revista Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry.
El hallazgo de este nuevo "gen de la felicidad femenina" sorprendió a los investigadores, porque hasta ahora el MAOA de baja expresión se había relacionado con el alcoholismo, la agresividad y la conducta antisocial. ?Algunos científicos incluso lo han apodado el 'gen guerrero' pero, al menos para el sexo femenino, nuestro estudio apunta a una cara más brillante de este gen", explica Henian Chen, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad del Florida del Sur.
En las mujeres se da la doble circunstancia de que, aunque muestran tasas más elevadas de trastornos del estado de ánimo y ansiedad, también tienden a exhibir una mayor felicidad vital que los hombres. El nuevo hallazgo podría ayudar a explicar esta diferencia sexual en el estado de ánimo y su relación con genes específicos, ha señalado Chen.
Una posibilidad que barajan los autores del trabajo es que las diferencias se expliquen porque los hombres tienen mucha más testosterona que las mujeres, de forma que la hormona podría anular el efecto de felicidad de la versión de expresión baja del MAOA en los varones.
Si eres feliz, vivirás más
Una revisión de más de 160 estudios científicos que abordan la conexión entre el estado positivo de la mente y la longevidad ha hallado "pruebas claras y convincentes" de que la gente más feliz tiende a tener mejor salud y a vivir más.
Las pruebas que relacionan una perspectiva positiva de la vida con la longevidad fueron más contundentes incluso que las que vinculan la obesidad con un descenso en la esperanza de vida, según un artículo publicado en la revista Applied Psychology: Health and Well-Being. "Fue casi chocante, y ciertamente nos sorprendió, ver la consistencia de los datos", ha afirmado Ed Diener, profesor emérito de psicología de la universidad de Illinois, que dirigió el estudio.
La revisión se centró en ocho tipos de investigaciones diferentes a largo plazo, así como en pruebas experimentales, tanto en poblaciones humanas como animales. Por ejemplo, 5.000 estudiantes universitarios observados durante más de 40 años proporcionaron pruebas de que los más pesimistas tendieron a morir más jóvenes. Y en el laboratorio, los comportamientos vinculados al optimismo redujeron las hormonas relacionadas con el estrés, incrementaron la función inmunológica y ayudaron a recuperar al corazón tras un esfuerzo excesivo. Además, los animales que vivían en una situación de estrés, como en jaulas repletas de animales, tuvieron sistemas inmunológicos más débiles y murieron más jóvenes que los que no vivían hacinados.
Diener señaló que aunque las políticas sanitarias actuales se centran en combatir la obesidad, el tabaquismo, los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio, "puede ser el momento de sumar el 'sé feliz' y evitar el enfado crónico y la depresión".
Las personas ocupadas son más felices
Mantener la mente ocupada en una tarea aleja las emociones negativas, según revela un estudio realizado por el investigador Christopher K. Hsee de la Universidad de Chicago (EE.UU.) y sus colegas, publicado en la revista Psychological Science. Sin embargo, según ha demostrado el equipo de científicos en una serie de experimentos con estudiantes, de forma natural tendemos a hacer todo lo contrario: permanecer ociosos y desocupados.
A partir de sus observaciones, Hsee concluye que si no hay un motivo claro para hacer algo preferimos sentarnos y quedarnos quietos para no malgastar energía, una clara herencia de nuestros antepasados. Sin embargo, esto es contraproducente, ya que en la actualidad los seres humanos tenemos un exceso de energía que debemos "consumir".
"Cuando te levantes cada día haz algo. Cualquier cosa. Incluso si aparentemente carece de sentido, te sentirás mejor haciéndolo", recomienda Hsee, que asegura que la clave para alcanzar la felicidad es mantenernos siempre activos, ya sea física o mentalmente.
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